Anoche fui a ver 50 sombras de Grey y no fue para acompañar a una amiga

En estos días he escuchado argumentos del tipo: “fui porque mi prima quería que la acompañara”. O “fui porque el libro está tan mal escrito que no puedo pasar de la pagina 5” y me moría por ver de qué se trataba, seguiría la frase. O “solo estoy dispuesta a dedicarle a la historia lo que dura una película”. O “es un cliche atrás del otro” (me pregunto qué esperaban).

De las 35.000 personas que llenaron el cine el primer fin de semana de exhibición de 50 sombras de Grey, la mayoría, según dice, fue casi contra su voluntad. Por pura solidaridad.

Lo mío no fue tan altruista. Confieso que vi la película porque quería, porque había leído el libro (que sí, me atrapó pese a su terrible, terriblísima, intolerable prosa). Confieso también que disfruté la película, que me reí, que me evadí. ¿Mi espíritu critico? Lo dejé afuera, no había lugar para él en la sala.

Fui porque tenía ganas, porque quería ver este cuento de hadas erótico, esta telenovela hablada en inglés. Porque quería ser parte de la conversación, y porque siento que no tengo que justificarme o dar explicaciones por querer ver algo que algunos consideran deplorable por principio o prejuicio.

No fui para reflexionar sobre el vínculo de los personajes o analizar si la historia es machista, políticamente correcta o incorrecta (¿Desde cuando el cine tiene que ser ejemplarizante?). Mis ojitos delicados pueden tolerar un exabrupto y hasta disfrutarlo. Si puedo pasar del sushi a una hamburguesa y viceversa, bien puedo entretenerme con 50 sombras sin dejar de apreciar una cinta de autor.

La película basada en la primera parte de la trilogía de EL James batió records en su primer fin de semana desplazando a Rápido y furioso 6. Nunca escuché a ningún hombre justificarse por haber visto Rápido y furioso 6 en sus primeros días en cartel, y sin embargo, allá estaban muchos de ellos, permitiéndose un subidón de adrenalina y sin sentirse culpables por ello.

Después de ver la película y aclarar que fue solo para acompañar a alguien, parece necesario decir que no se pasó bien. Que esos 125 minutos frente a la pantalla fueron puro tedio y vulgaridad. Aunque, a juzgar por las risas y comentarios, las señoras de la sala no parecían estar sufriendo.

50 sombras va camino a convertirse en esa película que todo el mundo vio, a nadie le gustó, pero aún así vende millones de copias en DVD. Estas cosas pasan cuando nos gusta algo que no queremos que nos guste.

2434_FPT_00157R

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s